lunes, 16 de julio de 2018

De vez em quando um livro. EMPERADORES Y BÁRBAROS. III. La migración bárbara y el primer milenio.


La migración bárbara y el primer milenio. 

 

 



Una revisión de cómo nos contaron la historia de las migraciones.






La historia, antes de la Segunda Guerra Mundial, consideraba que la migración era un fenómeno de importancia trascendental en la transformación de la Europa bárbara. Es como la seña de identidad del primer milenio. La migración germánica a gran escala durante los siglos IV y V acabó con el Imperio Romano de Occidente y estableció nuevos modelos lingüísticos y culturales en el norte.
      Es la época en que LOS GODOS procedentes de la costa septentrional del Mar negro se desplazaron más de dos mil kilómetros hasta el Sudoeste de Francia en tres estas distintas a lo largo de 35 años. (376-411). LOS VÁNDALOS recorren en la misma época el doble de kilómetros para acabar en las provincias centrales del norte de África, previa estancia en España (411-430) de veinte años.  LOS SUEVOS ocupan una región concreta, la Gallaecia romana en su parte más occidental, especialmente el norte de Portugal y el Sur de Galicia. Los ANGLOSAJONES, procedentes de Dinamarca y el Norte de Alemania llegan a las Islas Británicas.
       Un siglo más tarde, no obstante más importancia tuvo, supuestamente, la migración ESLAVA. Su origen es objeto de debate y es dudoso de donde proceden una variedad de pueblos hablantes de idioma eslavo que a partir del siglo VI y durante doscientos años van ocupando grandes extensiones de la Europa central y oriental. Estos territorios antes ocupados por germánicos de modo que la ascensión de los eslavos supuso un cambio cultural y político enorme. Crea así la TERCERA ZONA LIGÚSTICA DE LA EUROPA MODERNA, junto a las lenguas románicas y germánicas.
     LOS ESCANDINAVOS, después con sus migraciones de los siglos IX y X completan el milenio de migraciones masivas en Europa. La importancia escandinava es muy grande en esta época, así crean o colonizan ISLANDIA y las Islas Feroe; los vikingos crean Danelaw en Inglaterra y el ducado de Normandía en el continente. Otros escandinavos desempeñan un papel fundamental en la creación del primer estado ruso en Kiev.
       EL GRAN RELATO.
         Se entiende por tal la forma de contar la historia de las migraciones hasta 1945. Se narran de forma asertiva normalmente y dándole un papel mitológico y fundamental a la misma.
        Hasta 1945, pese a todas las discrepancias doctrinales de como fueron y que significaron las migraciones, una premisa era aceptada como fundamental: es que la migración de los bárbaros desempeñó un papel fundamental formativo enorme en la historia de Europa. Se exageró seguramente al darle un papel trascendental a las migraciones del milenio. Se pensó que determinados grupos de emigrantes pusieron los cimientos de entidades políticas tan duraderas y tan extensas como por ejemplo Inglaterra, Francia, Polonia, Rusa, por no hablar de los estados eslavos que abrieron el camino hacia la independencia de los imperios multinacionales de los siglos XIX y XX. Durante el período de entreguerras la proporción de estados nación de la Europa moderna que remontaban los orígenes de su ser nacional a los emigrantes del primer milenio era enorme. Esta visión compartida y mitológica es lo que los historiadores han llamado el “Gran Relato”.
           Algo fundamental en el Gran Relato era una determinada visión de naturaleza de las unidades de población que emigraba. Aparte de no estar muchas veces bien documentada la visión, independientemente de la información histórica que existiera se hablaba de que grandes grupos compactos de hombres, mujeres y niños que se trasladaban juntos de manera deliberada de un hábitat a otro. Como esos grupos migratorios eran considerados el principio de las futuras entidades con distintividad continuada era natural aplicar esa visión a todos ellos. De es modo todos los grupos migratorios del primer milenio- documentado o no – pasaron  a ser vistos como grandes grupos de población culturalmente distintivos y biológicamente autorreproductores que pasaron de un punto A a otro B, sin que por suerte les afectara a ellos el fenómeno migratorio.
      Una buena analogía de lo dicho anteriormente sería la llamada de las bolas de billas rodando por la extensión de una mesa de fieltro. Algo hace mover las bolas, en ese caso la superpoblación del origen, pero cada bola será la misma en todos los lugares por donde pasa y llegarán pura al final de su recorrido. Esta teoría fue aplicada en particular a los pueblos germánicos de los siglos IV-V, pero también a los eslavos y escandinavos. Pueblos como serbios, croatas y eslovenos, por ejemplo, hacían remontar su historia a poblaciones migratorias cohesionadas el primer gran milenio. O el caso de España con los visigodos.
      Este gran relato del primer milenio formaba a su vez parte de un relato más extenso que explica de forma sencilla la población de Europa en tiempos prehistóricos. La historia antes de 1945 se escribía como una secuencia de de grupos de población más avanzados que iban sucediéndose unos a otros como fuerza dominante en el paisaje europeo. Los agricultores que llegan del Este reemplazan a los recolectores-cazadores, los que emplean el cobre sustituyen a los de la piedra, los que emplean el bronce con los del cobre, y así hasta los del hierro. Todo ello grupos de población que vienen de fuera y dominan y se adueñan del paisaje europeo. Finaliza el Gran Relato dando relevancia al primer milenio como el testigo de las últimas migraciones que configuran la historia del continente desde la última glaciación y marca la historia de una Europa poblada por entidades con una historia continuada, o lo que es lo mismo grupos que se habían mantenido intactos y no se habrían visto afectados por otras migraciones y se recolocan por decirlo así en el mapa europeo. Se ordena a través de las migraciones toda la historia.


     Todo es más complejo. Mejor que bolas de billar el movimiento de las identidades colectivas que se movían, eran bolas de nieve. Bolas que se van formando a medida que avanzan en su camino, que se asocian y protegen para formar nuevas identidades  que les dé seguridad frente a los enemigos tanto romanos como de su propio hábitat. No hay naciones organizadas  jerárquicamente que se ponen en movimiento con su claro propósito de ocupar  el territorio B del Imperio. Hay bases de identidades colectivas  unificadas en raza, lengua, cultura, pero muy atrasadas en el concepto de organización política. El gran relato nos hace la ficción histórica de pueblos organizados, ocupación o invasión de otros, limpieza étnica, nueva cultura y nueva lengua. Como veremos a través de " Emperadores y Bárbaros", no hay tal, con la claridad y simpleza que el "gran relato" nos transmitió la historia.
      La mitificación nacionalista, especialmente en la época nazi,  ayudó aún más a buscar orígenes épicos en las  grandes naciones del siglo XX.

 

 




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