Este post. 21 diciembre 2020, en plena Pandemia. Algo parece que puede tener de aplicación hoy. Tal vez. No, no hemos cambiado. Hemos empeorado.
Diré que estamos en Diciembre ya muy cerquita de la Nochebuena y esta es nuestra situación. Hemos mejorado con respecto al anterior post de uno de diciembre.Quién ha empeorado es el resto de Europa. Ahora mismo estamos en una situación de incertidumbre. Aunque las cifras y datos de contagios y muertes, no son tan malos como Alemania, inglaterra, Italia, Holanda y otros países europeos, nos encontramos con la inseguridad y la incertidumbre del que pasará o que nos puede pasar, como si no fueramos dueños de nuestro destino frente al virus. Fuimos los peores al inicio de la segunda ola y podemos volver a serlo. Todo el mundo habla de una tercera ola, eso sí esa ola puede evitarse, pero en con la mentalidad del resignado, creemos que no va a ser así, parece como si asumieramos que lo peor va a volveer ocurrir.
¿Será que falta unidad en la tempestad en cuanto a las élites gobernantes, y que la infantería ciudadana lo percibe?
Las autoridades nos aseguran que estamos ante un momento crucial que son las navidades, fechas tan proclives al movimiento de gentes de diferentes partes, con largas horas de reuniones familiares, de contacto físico entre convivientes y no convivientes etc. Todo son factores que unidos pueden dar lugar a la tormenta perfecta en lo que respecta a contagiar y transmitir el virus.
Las autoridades, como es lógico, insisten y promulgan normas y normas para, por un lado ser "influencers" en la mentalización de la gente de que cada uno debe responsabilizarse y colaborar en la no propagación, por el otro lado se normativiza a veces lo obvio pero para curarse en salud por aquello de que y tu que hiciste para evitar esto. Se legisla a todos los niveles, incluso se legisla contra el otro, o contra la norma del otro, lo cual ya es de sainete. Sería para llorar, pero es mejor reir.
De una manera o de otra, estos son los mimbres con los que hay que hacer cestos, y con el optimismo necesario pensamos que algo o mejor mucho se conseguirá sin duda, si hacemos caso a nuestros queridos dirigentes. Al final todo depende del ciudadano de apie, y ya demostró en el confinamiento y lo sigue demostrando su disciplina, su trabajo y seriedad ante las normas. Estos, nosotros, siempre salvaremos la situación porque nos salvamos a nosotros mismos.
Nos aprieta la certeza de que va a ver una tercera ola y que Europa
está peor que nosotros. Alemania ha ya ordenado un confinamiento severo
para las navidades, Italia igual, Inglaterra lo mismo.Aquí al rebufo de
su ejemplo se empezaron a endurecer algo las medidas, poco eso si,
porque el complejo que le han metido al Gobierno central de dictador,
poco garante de la libertad etc. ha producido un acojone general
político que se percibe en el ambiente. O sea, aquí todo el mundo
navega como puede y nadie se quiere mojar. De aquellos vergonzosos
polvos de las sesiones parlamentarias del estado de Alarma hemos llegado
aquí, y el campamento ya está montado. De aquellas luchas titánicas por
derribar un gobierno "ilegítimo" en plena pandemia hemos pasado por una
absurda moción de censura, se han aprobado los PGE, y aquí estamos.
Mejor que antes, ya que los enemigos de la unidad en la tempestad, han
bajado el nivel de presión y aunque sigan en el "no", han asumido
ciertas realidades. Creer para ver. En fin ,sea como fuere todas las
medidas que se tomen aquí es probable que tengan sus frutos. Seguimos
en toque de queda,( impuesto a imitación de Francia, que dirían aquí si
llega a ser idea del presidente del Gobierno, no quiero imaginarlo), la
gestión autonómica es variopinta sobre horas de cierre de ocio y
actividad en nochebuena y fin de año. En general todo el mundo ha tomado
medidas restrictivas, intentando o jugando con la apertura y el cierre
para no asfixiar del todo a la hostelería. El comercio funciona al
completo en todos los lados, los colegios, en fin la via en general.
La gestión del control y normas sociales, aparte de la sanitaria,
sigue siendo autonómica. El Gobierno estatal ha dado unas normas
genéricas y coordina en la conferencia sectorial con las autoridades
autonómicas, las normas de las distintas comunidades. Una forma de
gestión muy lenta y complicada, me recuerda la "codecisión" de la
lalegislación europea entre Parlamento, Comisión, Consejo. Se nota que
el Gobierno ha optado por esta vía ya que se ha quemado en el
confinamiento del Estado de Alarma que tenía que porrogar cada quince
días y ha optado por esta forma de gobernar, que cada autonomía legisle
y gestione. Cierres perimetrales más flexibles, apertura y cierre de
centros y negocios, según entienda cada Gobierno autonómico. Mi
discrepancia al respecto es total, no creo que haya mejorado o servido
para un mayor control de la pandemia esta forma de co-gobernanza. Se
confunde el funcionamiento administrativo y de gestión del Estado
Autonómico con la gestión eficaz y centralizada que, como ya dijimos en
el primer post, exige una situación extraordinaria como es una
pandemia.En este caso el complejo de centralismo nos hace pagar algunas
facturas. Creo que se pierden energías, se crea confusión normativa, se
hace política a través de la pandemia. Por supuesto se pierde una
ocasión excepcional de centralizar esfuerzos coordinados, sin el
menoscabo de la gestión directa de la sanidad autonómica. Creo que es un
grave error y una oportunidad perdida, dicho por alguién que suscribe y
cree en el Estado Federal, en la España plurinacional y que alaba la
gestión autonómica.Pero eso no quita en absoluto que se puede ser todo
lo independendista que sea o nacionalista pero creer que al convivir en
un Estado, hay ciertas cosas de interés que deben ser llevadas a cabo
por el Gobierno de España y esta es una de ellas. No hemos aprendido
nada y podíamos haber aprendido que hay ciertas cosas que es necesario
que tengan un tratamiento también centralizado, así en una estado de
cuarenta y cuatro millones de personas podía haber una cartilla
sanitaria conjunta, unas normas coordinadas de muchos sectores
administrativos, una expedición de títulos centralizada y más cosas que
ahora no es el momento de citar. Resumiendo un verdadero federalista o
plurinacionalista tiene que dar el salto a pensar que a la par que se
defiende la nación o región que sea del Estado es necesario fortalecer
en muchas facetas ese mismo Estado desde la lealtad, príncipio básico
del sistema federal. Eche un vistazo a Alemania.
No hemos mejorado en la lealtad , ni en la gestión de la pandemia. Se hace política con la pandemia. La Comunidad de Madrid es un ejemplo nefasto de gestionar pensando en contraponerse al Gobierno central, empeñada en hacer de correa de transmisión de la política de oposición del Partido Popular. Es una gran verguenza y una muy mala conducta política. Detrás de la bandera de España en todos los actos realizan acciones más nacionalistas que las que no se atrevió Torra ha realizar en Cataluña o el PNV en el País Vasco. Es muy mala la actitud chulesca que da al resto de España la autonomía más rica, que lo es por el efecto económico subcionador que le da el ser capitalidad del Estado.
Esperando a que no llegue la famosa tercera ola, que mantengamos el tipo y en espera de la VACUNACION, que comienza el 27 de este mes, esperemos ir venciendo esta situación que se nos está haciendo muy dura como país y como ciudadanía. La esperanza, el ánimo y la unión de los ciudadanos son la esperanza contra un erial de políticos de corto recorrido, y no me refiero al Gobierno en absoluto, sino a la melé de fabricantes de "fake news" y de discursos cortoplacistas, mentirosos y destrucivos.
Alea jacta est.