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martes, 20 de agosto de 2019

Notas Soltas. La Arrogancia de la ignorancia.

 
  Hoy me encuentro en una entrevista al actor conocido como "el Brujo",  Rafael Álvarez , un hombre del teatro, en la que destaca la frase que me gustó : 
        La arrogancia de la ignorancia es de lo peor que hay. 
     Me gustó la frase. El brujo suele tener frases de esas que  llamamos redondas, cortas y expresivas. Esta me hizo pensar y me pareció que escondía detrás todo un tratado de ética o psicología, no sabría que elegir. 
        Es muy fácil caer en  afirmaciones arrogantes que se disimulan más o menos hasta que el arrogante choca con un interlocutor  que sabe y domina el tema. Todos queremos opinar sobre todo, y lo difícil es escuchar y sobre todo distinguir a quién sabe del tema. En el mundo de hoy se cae fácilmente en la opinión de todo y casi todo, y se oyen verdaderos tratados que asustan. Lo malo es cuando nos lo creemos y acostumbrados a pontificar sobre cualquier cosa somos capaces de discutir o poner en entredicho las afirmaciones de quién sabe más que nosotros.  Realmente cuando se da el diálogo entre dos personas que saben del tema, este suele ser pausado y compartido, cuando uno de los interlocutores quiere sobresalir sin saber, suele sobre actuar, perderse por las ramas, elevar la voz y  perderse en medio de la conversación en algo superficial y haciendo un batiburrillo de cosas que lo vician todo, olvidando el tema central del que se habla.  
   La arrogancia  en castellano va unida a "altanería, "soberbia", que es lo mismo que decir  que se tiene desprecio por el otro, o que se cree uno más que el otro. Los portugueses solían decir que los españoles en sus visitas a Portugal eran arrogantes, y ciertamente en el subconsciente del español estaba una superioridad sobre el habitante que el consideraba más pobre. Pues bien  se cae en la arrogancia cuando  reconsideramos, pese a  nuestra ignorancia, que el que habla está menos cualificado para hacerlo que nosotros, o que por mi jerarquía o posición social estoy obligado a tener razón sobre cualquier tema que hablemos. 
     También Santiago  Auserón , redondea al respecto el tema con esta frase: 

Santiago Auserón: “España tiene un problema grave, la mezcla de ignorancia y arrogancia”.

    Lo más cruel es el que no sabe nada de nada y se cree que puede opinar de todo y lo hace por encima con la arrogancia del imbécil que opina de todo. Con lo sano y creativo que es escuchar . Es arrogante no dejar de recibir la información que sea de quien se ve que por su preparación o por su experiéncia sabe más que nosotros de un tema. No es necesario que siempre opinemos y opongamos nuestra opinión a la de alguién que sepa más que nosotros. La inteligencia emocional y la intuición nos deben proporcionar el camino claro para escuchar,  y si hacemos lo contrario estamos actuando con arrogancia. 
     Ya lo decía el sabio, en este caso Sócrates,  "sólo sé que no sé nada", cuanto más sabemos, más dudamos y más queremos aprender que va unido a escuchar.