lunes, 17 de septiembre de 2018

De vez em quando um livro. Emperadores y Bárbaros VIII. El gran debate de las migraciones. MIGRACIONES Y DESARROLLO



MIGRACIONES Y DESARROLLO

     Las viejas formas de concebir el primer milenio dieron lugar a un Gran Relato de cómo surgió una Europa más o menos reconocible a partir de un antiguo  orden mundial de dominación mediterránea a lo largo mil años de invasiones y de limpieza étnica. Las nuevas informaciones disponibles y, entre otras cosas, las nuevas concepciones de la identidad colectiva y de las migraciones han acabado eficazmente con esa visión, y ya es hora de sustituirla por una nueva.

      LA MIGRACIÓN Y EL DESARROLLO DEBEN SER CONSIDERADOS CONJUNTAMENTE, y no mantenidos parte como fueran dos líneas de explicación contrapuestas. Se trata de fenómenos interrelacionados, que sólo juntos pueden explicar satisfactoriamente cómo pudo acabarse con el dominio de los pueblos del Mediterráneo a manos de los bárbaros del norte y del este, y cómo de los restos del naufragio del orden mundial de la Antigüedad surgió una Europa reconocible.
      Los factores económicos son uno de los detonantes principales de la  migración. Se ha demostrado una y otra vez que las desigualdades que las desigualdades de los niveles de desarrollo económico o de la disponibilidad de recursos naturales entre dos zonas hacen que el flujo  migratorio entre ellas sea más que probable, siempre y cuando, eso sí, la población inmigrante valore también los bienes que son más accesibles en el punto de llegada.
      En los estudios sobre migraciones  ofrecen también  nuevas formas de plantarse los efectos de los movimientos migratorios, de cómo hacer un cálculo de si debeos considerarlos un fenómeno más o menos importante en cada caso en concreto. Gracias al legado de la hipótesis de la invasión, las discusiones de este tipo en el contexto del primer milenio se complican con la cuestión de cuál fue el número de emigrantes. ¿Estamos hablando de “migraciones en masa” o de un fenómeno menor, más parecido a la transferencia de élite? Y según las cifras de las que hablemos nos veremos obligados a reajustar al alza o a la baja los cálculos en torno a la importancia de los flujos migratorios. Pero como las fuentes del primer milenio no aportan nunca datos incuestionables en lo tocante a cifras, no es de extrañar que los debates acaben a menudo en punto muerto. Por consiguiente, tiene potencialmente bastante aplicación la definición relativa, más que estadística, de migración en masa que adopta generalmente la bibliografía sobre migración comparada. Pues en realidad ¿Qué es lo que constituye una migración en masa?    ¿Un 10%, un 20% de la población del punto de destino?  ¿O que cantidad? En teoría una oleada de  migración sería un número pequeño desde el punto de vista del lugar de destino, pero muy grande desde la visión del país de origen.  En el caso de una transferencia de élite puede constituir para la población de acogida un fenómeno demográfico más importante. Poniendo fin a estas sutilezas los estudios sobre migración, definen a la migración en masa como una afluencia de seres humanos, independiente de cuál sea su número, que cambia la distribución espacial de la población en cualquiera de los extremos, esto es, en el punto de partida o en el de llegada, o en los dos, o que provoca un impacto en el sistema social o político, de nuevo en cualquiera de los extremos, o en los dos a la vez.

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