luns, 5 de outubro de 2026

AZAÑA

 En  estos días estoy leyendo los cuadernos robados de D. MANUEL AZAÑA, presidente de Gobierno, ministro de guerra y presidente de la Segunda República. Los cuadernos en cuestión fueron robados por un funcionario de la embajada española en Suiza, de apellidos  San Martín, tal vez  antecedente familiar de aquel comandante San Martín que estuvo involucrado en el 23-f, no lo sé pero podía ser y diríamos lo las vueltas que da la vida,  y que tenía relación con los servicios secretos del CESID. Azaña viendo que los tiempos iban mal, que aquellos cuadernos de memorias que él había escrito, tenían valor histórico que  si caían en manos del enemigo podía ser utilizados y manipulados, los puso en  manos de su amigo íntimo, creo que Cipriano, para que los pusiese a  seguro. Este los llevó a Suiza ante el embajador que era persona de su confianza, y allí fue donde el tal San Martín se hizo con el botín de creo dos o cuatro cuadernos de las memorias, o diarios de Azaña. No faltaron todos pero faltaron estos, robados, y que pasaron a manos del mismismo Franco, siendo  la  hija de Franco, ya en democracia  la que  los entregó al Patrimonio Nacional de ahí su publicación.

No son diarios, aunque Azaña utiliza el método de escribir cada día. Y no lo son porque lo que hace es un relato político, de cada día, nombres, opiniones, hechos, algo de su caractrer o de su estado de ánimo, pero lo que pretende es escribir un manifiesto, o justificación diaria de todos los hechos que están ocurriendo, sabiendo que están siendo muy importantes, y que la mejor manera de explicarse ante la sociedad es tal vez este método de dejar viva la memoria, su personal visión de la memora, como autor estrella y fundamental de unas fechas históricas de España. Sin duda detrás del político hay una gran vocación de escritor, pues el hecho  de escribir diariamente sobre asuntos diarios, de trabajo debe ser muy pesado, pero se  ve que él lo hace diariamente y a veces de una forma muy extensa, dando nombres, ciñéndose a los hechos, en fin es una fotografía diaria. Pero no es un simple narrador, narra y opina, y sobre todo da su parecer sobre las personas físicas, tan importantes que trató. A veces es duro, parece que escribe para sí mismo, aunque sin duda escribe para  el futuro, sin duda él pensaría que mucha gente después de tantos años iba a leer, esas opiniones que él da, y se esmera en las mismas, y así es, sin duda su esfuerzo tiene un valor eterno, eso ahí está y el se sentirá a gusto consigo trasmitiendo su idea de lo que hacía.

Son memorias políticas diarias. En estos diarios del año 1932, están hechos tan importantes como la Sanjurjada, como se abortó, que hizo   Azaña ese día, como era Sanjurjo, quién le pedía clemencia, que hacía Prieto, que hacía Casares Quiroga, como funcionaba y los problemas de la Prensa. En fin magnífico todo, con muchos nombres, con citas importantísimas que podíamos extendernos en narrar. , Pero dándonos una visión del momento, claro esta muy personal y justificativa del presidente, pero he de decir que me parece bastante ecuánime. Me gusta el estilo de narrar, no hay floritura, es escritura llana, sencilla, clara, todo muy fácil, pero que difícil.

Azaña fue figura clave dentro de la República, y  pocos personajes  tan denostados como el a través de la propaganda franquista , posterior a la guerra. Del se ha dicho casi todo, sin duda, se veía y así se difundió como la personificación del mal en España. El anticlerical, el antimilitar, el  antiespañol, el que quiso romper con la patria, el que  solo buscaba anarquía y odio. Uno de las formas más claras de ir contra su figura fue el robo de estos cuadernos en la embajada de suiza y que difundidos de forma parcial, se mezclan opiniones y se hacen juicios de valor de ellos, especialmente en las opiniones de Azaña sobre otros personajes famosos, que tiene muchas, pero se saca el odio de Azaña, las frustaciones de Azaña, a través de comentarios fuera de contexto. Fue utilizado sin duda muy  bien por el Gobierno Nacional  ya durante la contienda y difundidos por los servicios de inteligencia.

Azaña no era socialista, pero se ganó a los socialistas, era un reformados, un liberal en el sentido de los años treinta, en el sentido de que estamos hablando de una vetusta España. Iglesia muy potente, poder militar, latifundismo, clases pudientes y un emergente proletariado y pobreza en las clases trabajadoras. Era un intelectual con una idea clara, de que la República era el camino  del cambio, lógicamente la monarquía iba unida  a una serie de vicios  de antiguo Régimen.



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