En estos días
estoy leyendo los cuadernos robados de D. MANUEL AZAÑA, presidente de Gobierno,
ministro de guerra y presidente de la Segunda República. Los cuadernos en
cuestión fueron robados por un funcionario de la embajada española en Suiza, de
apellidos San Martín, tal vez antecedente familiar de aquel comandante San
Martín que estuvo involucrado en el 23-f, no lo sé pero podía ser y diríamos lo
las vueltas que da la vida, y que tenía
relación con los servicios secretos del CESID. Azaña viendo que los tiempos
iban mal, que aquellos cuadernos de memorias que él había escrito, tenían valor
histórico que si caían en manos del
enemigo podía ser utilizados y manipulados, los puso en manos de su amigo íntimo, creo que Cipriano,
para que los pusiese a seguro. Este los
llevó a Suiza ante el embajador que era persona de su confianza, y allí fue
donde el tal San Martín se hizo con el botín de creo dos o cuatro cuadernos de
las memorias, o diarios de Azaña. No faltaron todos pero faltaron estos,
robados, y que pasaron a manos del mismismo Franco, siendo la
hija de Franco, ya en democracia
la que los entregó al Patrimonio
Nacional de ahí su publicación.
No
son diarios, aunque Azaña utiliza el método de escribir cada día. Y no lo son
porque lo que hace es un relato político, de cada día, nombres, opiniones,
hechos, algo de su caractrer o de su estado de ánimo, pero lo que pretende es
escribir un manifiesto, o justificación diaria de todos los hechos que están
ocurriendo, sabiendo que están siendo muy importantes, y que la mejor manera de
explicarse ante la sociedad es tal vez este método de dejar viva la memoria, su
personal visión de la memora, como autor estrella y fundamental de unas fechas
históricas de España. Sin duda detrás del político hay una gran vocación de
escritor, pues el hecho de escribir
diariamente sobre asuntos diarios, de trabajo debe ser muy pesado, pero se ve que él lo hace diariamente y a veces de
una forma muy extensa, dando nombres, ciñéndose a los hechos, en fin es una
fotografía diaria. Pero no es un simple narrador, narra y opina, y sobre todo
da su parecer sobre las personas físicas, tan importantes que trató. A veces es
duro, parece que escribe para sí mismo, aunque sin duda escribe para el futuro, sin duda él pensaría que mucha
gente después de tantos años iba a leer, esas opiniones que él da, y se esmera
en las mismas, y así es, sin duda su esfuerzo tiene un valor eterno, eso ahí
está y el se sentirá a gusto consigo trasmitiendo su idea de lo que hacía.
Son
memorias políticas diarias. En estos diarios del año 1932, están hechos tan
importantes como la Sanjurjada, como se abortó, que hizo Azaña ese día, como era Sanjurjo, quién le
pedía clemencia, que hacía Prieto, que hacía Casares Quiroga, como funcionaba y
los problemas de la Prensa. En fin magnífico todo, con muchos nombres, con
citas importantísimas que podíamos extendernos en narrar. , Pero dándonos una
visión del momento, claro esta muy personal y justificativa del presidente,
pero he de decir que me parece bastante ecuánime. Me gusta el estilo de narrar,
no hay floritura, es escritura llana, sencilla, clara, todo muy fácil, pero que
difícil.
Azaña
fue figura clave dentro de la República, y
pocos personajes tan denostados
como el a través de la propaganda franquista , posterior a la guerra. Del se ha
dicho casi todo, sin duda, se veía y así se difundió como la personificación
del mal en España. El anticlerical, el antimilitar, el antiespañol, el que quiso romper con la
patria, el que solo buscaba anarquía y
odio. Uno de las formas más claras de ir contra su figura fue el robo de estos
cuadernos en la embajada de suiza y que difundidos de forma parcial, se mezclan
opiniones y se hacen juicios de valor de ellos, especialmente en las opiniones
de Azaña sobre otros personajes famosos, que tiene muchas, pero se saca el odio
de Azaña, las frustaciones de Azaña, a través de comentarios fuera de contexto.
Fue utilizado sin duda muy bien por el
Gobierno Nacional ya durante la
contienda y difundidos por los servicios de inteligencia.
Azaña
no era socialista, pero se ganó a los socialistas, era un reformados, un
liberal en el sentido de los años treinta, en el sentido de que estamos
hablando de una vetusta España. Iglesia muy potente, poder militar,
latifundismo, clases pudientes y un emergente proletariado y pobreza en las
clases trabajadoras. Era un intelectual con una idea clara, de que la República
era el camino del cambio, lógicamente la
monarquía iba unida a una serie de
vicios de antiguo Régimen.